Publicaciones
Pieza del mes Conexiones Bitácora Habla
 
El signo carnal
 

Texto redactado por Gustavo Buntinx y Susana Torres, a nombre de MICROMUSEO,
para la primera exposición del MUSEO TRAVESTI DEL PERÚ,
realizada a fines de 2004 por Giuseppe Campuzano
en el Museo de Sitio de la Batalla de Lima.

El primer párrafo está tomado de: Gustavo Buntinx. "El poder y la ilusión: Pérdida y restauración del aura en la 'República de Weimar peruana' (1980-1992)". En: Gabriel Peluffo (coord.). Arte latinoamericano actual. Montevideo: Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes, 1995. pp. 39-54. (Actas del Coloquio internacional Nuevas voces: Ideas y contexto en el arte latinoamericano actual; Montevideo, Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes, noviembre de 1993).

 
DNI
 

Es significativo que en estos (post)modernos tiempos el interés por la clásica imagen de la prostituta –paradigma cultural de la modernidad, de la penetración del capital en los recodos más íntimos de la experiencia humana– haya derivado hacia la del travesti como figura emblemática de alteridad: casi una alegoría de la mutación permanente de identidades inasibles que sería el signo carnal de nuestros tiempos. No las oposiciones distintivas sino, como diría Baudrillard, la reversibilidad seductora. La feminidad asumida como principio de incertidumbre. La seducción como estrategia de las apariencias. El maquillaje como puesta en duda de las equivalencias de sentido, de la representación misma. ("Seducir es morir como realidad y producirse como ilusión", Baudrillard dixit).

Contra lo que se suele suponer, sin embargo, el travesti no implica entre nosotros la irrupción de una presencia nueva, sino la emergencia destellante de algo siempre existente pero subterráneo y oscurecido. Tras el sobregiro de rutilancias en la actual explosión de travestismos asoman compensaciones no sólo sexuales (fantasías de castración reparada) sino también históricas: la necesidad impetuosa de salir del closet, exponerse a la luz, sacar los trapitos al sol. Soltarle la trenza a esa historia con frecuencia encorsetada –y oculta cual limeñísima "tapada".

El MUSEO TRAVESTI, de Giuseppe Campuzano, introduce un inusitado filo crítico en esa vocación desesperada por el exceso. Un calmo rigor que trasciende los ya convencionales cuestionamientos a las convenciones sexuales de otrora. En su agenda política la idea trillada del deseo se radicaliza por la fulgurante necesidad subversiva de Ciudadanía, ese otro gran Deseo reprimido nuestro.

El resultado es una recopilación distinta y una reescritura aguda de nuestra historia y de sus representaciones, de sus escritos y de sus miradas. El incisivo rescate del otro lado, lo otro latente en la sexualidad literalmente embozada de las imágenes. Desde los ceramios prehispánicos hasta los impuros pinceles de nuestros más jóvenes pintores. Y el rosado Documento Nacional de Identidad, el DNI travestido del investigador mismo.

La transgresión de género se ve así potenciada por otras tal vez más inquietantes:

Contra los facilismos de la historia general, Campuzano propone una historia crítica del arte y de sus representaciones. Una historia-problema que selecciona y analiza sus objetos y temas desde preguntas puntuales y perturbaciones específicas.

Contra la museología como una de las variantes de la asepsia, Giuseppe levanta un reto nuevo a la idea misma del museo en el país. Ya no la cámara de tesoros o la acumulación de curiosidades, estéticamente descontextualizados, sino el reordenamiento crítico de una visualidad conocida pero generalmente ignorada en la complejidad profunda de sus sentidos y quiebres.

En sus fantasías. (También la ilusión es poder).

 
 
<< Micromuseo travesti  

El Escándalo de La Laguna >>

   
     
 
Portada
Micromuseo travesti
El signo travesti
El escándalo de La Laguna
Anastasha
Video, avances y presentación
(Pre)historia
 
 
 
 
 
 
 
© MICROMUSEO. Lima, Perú. 2007
Diseño y desarrollo: OrtizCastro.NET