CONTRA / PORTADA
Espectros de Mariátegui
GALERÍA FORUM
Miraflores / Lima, Perú
EXPOSICIÓN (Curaduría: Gustavo Buntinx)
07 de mayo
28 de mayo
2026
IDEOLOGÍA Y POLÍTICA /<br>/ FANTOLOGÍA Y POÉTICA<br>(Sumilla curatorial)<br>Gustavo Buntinx
Gustavo Buntinx
IDEOLOGÍA Y POLÍTICA
FANTOLOGÍA Y POÉTICA
(Sumilla curatorial) *

Detalle de la obra Estructuras,
de Micaela Aljovín
2026
[ Advertencia:
por sus características y extensión,
el estudio que aquí se presenta
requiere de una pantalla grande para su lectura.
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Las imágenes principales de la exposición
serán incorporadas al culminar el montaje
de las instalaciones que le dan cuerpo ]
CONTRA / PORTADA podría avizorarse como una exposición histórica. En dos sentidos. Alguno que pareciera imprevisto (aunque el azar, no existe): la coyuntura abismal a la que el Perú se ve de nuevo empujado por las polarizaciones delirantes que nos desbocan como país, como comunidad irresuelta. Pero también el sentido otro definido con plena conciencia por el leitmotiv de la muestra: no los contenidos sino las carátulas de las llamadas Obras completas de José Carlos Mariátegui.
Nuestro llamado Amauta, esa fuente fundacional para el pensamiento dizque marxista en América Latina. Un arquetipo libérrimo, pero encadenado por las políticas dogmáticas que pretendieron petrificarlo, incluso desde el tramo final de su existencia. Su última, perdida, batalla. La agonía de Mariátegui (Alberto Flores Galindo).
Las políticas dogmáticas, los políticos sectarios que quisieron perpetuarlo, traicionándolo. Desde las sombras. Al punto incluso de desaparecer la crítica definitiva de Mariátegui a la deriva totalitaria de ciertas izquierdas, crecientemente fascistas (Iósif Stalin, et al.).

Carátula y contracarátula del libro Ideología y política,
de José Carlos Mariátegui, tomo XIII de sus Obras completas
(Lima: Biblioteca Amauta, 1957)
Ideología y política en el Perú era el título completo de aquel manuscrito terminal, cuyo “extravío” póstumo obligó a publicar bajo esa denominación —abreviada — sólo un compendio fragmentario de textos anteriores. En lo que cabría analizar como un lapsus, un fallido revelador, ése es el único de los veinte tomos de las Obras completas cuya portada prescinde de cualquier identificación icónica. Un libro-fetiche: el falo ausente, recompuesto mediante artificios para su instrumentalización imaginaria. Sin imagen cierta que lo simbolice de manera orgánica.
Es también desde esa carencia que podríamos elaborar el desafío crítico que Aljovín nos arroja. Intuitivamente, “sin saber sabiendo”. Y por ello mismo con un filo tanto más incisivo. Las incitaciones múltiples de una producción que, otra vez, disecciona no los textos sino los íconos concebidos para darle al genio y figura de Mariátegui circulación masiva: los tirajes de aquellas épicas ediciones populares superaron centenares de miles de ejemplares. Y dispersaron su imaginario desde carátulas diversas que dieron cabida a casi todas las tendencias artísticas dominantes en el Perú a mediados del siglo XX. Desde el indigenismo tradicional (Camilo Blas, Enrique Camino Brent, Julia Codesido, José Sabogal), hasta la abstracción vectorial (Siegfried Laske). Pasando por cierto expresionismo existencial (Sérvulo Gutiérrez) o social (Liorgio Vaca, Alfredo Ruiz Rosas, David Alfaro Siqueiros). Y la figuración genérica (Ricardo Grau), o lírica (Alejandro Romualdo), o simbólica (Andrés Molina, Sabino Springett, Juan Manuel Ugarte Eléspuru)…
Aljovín, sin embargo, no reinterpreta ese repertorio. Lo reconcibe, desde estrategias opuestas.

Micaela Aljovín
Tomos
2026
8 pinturas en poliuretano sobre MDF / Medidas variables
(Fotografía: Juan Pablo Murrugarra)
A un extremo, sus pinturas despojan, con limpieza impecable —industrial casi— a las portadas originales. Les sustraen toda frase o representación reconocible, para reconciliar sus diferencias en alguna hipotética abstracción plena, ideal, idealizada, pautada sólo por los colores y formatos de cada diseño primigenio. Significantes que se quieren así emancipados de todo significado impuesto.
Al extremo otro, sus ceramios —deliberadamente artesanales— extraen esas imágenes antes negadas (la cantuta, el trapecio, el torillo, el amauta, el entrelazamiento de los mapas, las flechas contrarias…) para transfigurarlas en una instalación sobrecogedora. Ominosa.

Micaela Aljovín
Caverna
2026
Instalación
(7 ceramios,1 ushnu [altar-pedestal],1 ejemplar deteriorado de la primera edición
del libro 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana
[José Carlos Mariátegui, Lima, Biblioteca Amauta, 1928
Colección Ricardo Portocarrero Grados])
(Fotografía: Juan Pablo Murrugarra)
Espectral: esta camera obscura es además una caverna filosófica. O platónica, con un sentido actual, sesgado. Una indagación sobre las sombras del engaño que la ideología (“falsa conciencia”, Marx dixit) proyecta hacia nuestro mirar esclavo. Y es precisamente en la sutileza de las sombras arrojadas por esos emblemas de barro que la instalación alcanza sus sugerencias más etéreas. Las de la incertidumbre poética, liberada de cualquier certeza política.

Micaela Aljovín
Caverna
(Ver epígrafe anterior)
(Fotografía: Juan Pablo Murrugarra)
Y de todo mandato: los ceramios se sostienen en un ushnu estilizado, un semitrapecio que es altar y pedestal al mismo tiempo. Pero a su costado otra peana eleva, como reliquia, un objet trouvé excepcional. Un ejemplar auténtico de la primera, mítica, edición de los 7 ensayos de Mariátegui (1928), solicitado para esta muestra por el precario estado de conservación que le otorga una elocuente condición de ruina. Una alegoría.

Detalles de la presencia del libro 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana,
de José Carlos Mariátegui, en la obra Caverna de Micaela Aljovín
(Fotografía: Juan Pablo Murrugarra)
O, de nuevo, una agonía, en el sentido etimológico del término. Una lucha: decolorado, raído en todos sus extremos, el libro totémico de la discusión cultural peruana —aunque más citado que leído— revela aquí, desde su materialidad misma, los embates del tiempo. Las huellas, las heridas, de la teoría fatigada por la historia.

Detalles de la obra Caverna de Micaela Aljovín
(Fotografía: Juan Pablo Murrugarra)
Pero el trapecio de la portada, diseñada por Codesido, sigue siendo un umbral, mistérico. Incluso —sobre todo— cuando ahora su recreación cerámica nos lo ofrece perforado. E invertido: el trastrocamiento de los signos, en una suerte de pachakuti artístico. Desde la penumbra.
En la revelación así ansiada Platón y Jacques Derrida —el mito de la caverna, los espectros de Marx— se entrelazan. Tensa, problemáticamente. (Ojalá).
Ojalá. Acaso. El reto asumido por Contra / Portada no es la sola desconstrucción, sino también lo reconstructivo. Apenas ensoñado. Otra pieza aquí mayor reúne y redistribuye seis veces los tomos de las Obras completas, en sendos módulos irregulares de acrílicos que no logran del todo su engarce insinuado. ¿Podríamos ilusionar, en ese rompecabezas inconexo, la configuración quimérica de un amaru? El mítico dios andino. Serpentiforme, pero proteico. Y ahora mutilado.

Micaela Aljovín
140 libros
2026
Instalación
(6 módulos de acrílico, 140 ejemplares de las
Obras completas de José Carlos Mariátegui
[Lima: Biblioteca Amauta, 1957 – 1970])
200 × 330 × 5 cm, aprox.
(Fotografía: Juan Pablo Murrugarra)
Un rompecabezas, un puzzle, en el sentido adicional de un acertijo. O un enigma. O, al decir de la expositora, “una arquitectura visual […] donde cada libro deja de ser una unidad cerrada para volverse parte de una urdimbre mayor, aunque todavía irresuelta. Repensar el país como un entramado de fragmentos. En sus vacíos y resonancias”.
En sus resonancias y vacíos. Lo crucial para esa obra segmentada no está sólo en la visible permutación y el abigarramiento colorido de las carátulas que la componen, sino sobre todo en los aires neutros que desencajan sus elementos.
O quizá los rearticulan, de manera imaginaria. Con algún guiño suprematista (Kazimir Malévich, et al.). En otra instalación de la muestra son apenas los perfiles lineales de cada tomo, magnificado, los que redibujan y entrecortan el espacio, para proyectar con sus sombras (otra vez) una irradiación ahora geométrica de líneas puras, utópicas, constructivas, constructivistas. Desde la que (otra vez) asoma el falo ausente. Sobre todo en el gran recuadro elevado, esquinado, que en Rusía remitía a los íconos bizantinos. Y en el Perú al Sagrado Corazón de Jesús. Borrado.


Micaela Aljovín
Estructuras
2026
Instalación
(13 marcos (vacíos)
de madera huayruro) /
/ 120 x 68 x 13 cm (varilla de 1.5 cm), cada pieza
Vista general (ab.) y detalle (en positivo y negativo)
de la icónica pieza esquinada (arr.)
(Fotografía: Juan Pablo Murrugarra)

Primera exhibición de los cuadros suprematistas de Kasimir Malévich en
Petrogrado, 1915
(Fotografo desconocido. Licencia Wikipedia Commons)
Una (des)aparición, una visión borrosa. En el vacío. Que espera ser colmado. Por el deseo, por la fantasía, contra la ideología. Y sus fantasmas: tal vez debiéramos resignificar, para nuestros propios fines, aquella fantología —hantologie— formulada por Derrida tras la caída del Muro de Berlín. La indagación no del marxismo sino de lo espectral en él. Sus retornos entre las brumas, sus embrujos, sus latencias.
Sus hechizos. Demasiado actuales, en nuestra república hechiza. Desde las varias sugerencias de ese adjetivo equívoco: la peruviana república, contrahecha y a la vez poseída por las represiones de su historia, por sus pasados continuos. Discontinuos.
Por las ilusiones ilusas —el ilusionismo— que todo ello genera. Y no deja de asolarnos. Particulamente aquí, especialmente ahora. Hic et nunc.
Precipitados otra vez a la obscuridad y el abismo, al obscurantismo, en la exposición de Aljovín —tan oportuna— avizoramos alguna iluminación distinta. Paradójica. Desde la penumbra.
La ideología desplazada por la fantología. Y la política por la poética.
Por la poiesis.
Liberadora.

Detalles de la obra Caverna de Micaela Aljovín
(Fotografía: Juan Pablo Murrugarra)
Notas
*. TRANSPARENCIA:
La entera redacción de este escrito se realizó sin recurrir a frases o composiciones elaboradas mediante la Inteligencia Artificial.
La responsabilidad total por las ideas así ofrecidas —y por sus giros verbales— recae de manera absoluta en la condición humana del autor.
Y en sus fragilidades.
Bibliografía citada
DERRIDA, Jacques
1993 Spectres de Marx: l’état de la dette, le travail du deuil et la nouvelle Internationale. París: Galilée, 1993.
FLORES GALINDO, Alberto
1980 La agonía de Mariátegui. La polémica con la Kominterm. Lima: DESCO, 1980. (Tras varias reimpresiones, en el 2021 la Pontificia Universidad Católica del Perú publicó una voluminosa edición crítica, a cargo de Carlos Aguirre).
MARIÁTEGUI, José Carlos
1928 Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Lima: Biblioteca Amauta, 1928.
1957 – 1970 Ediciones populares de las obras completas. Lima: Biblioteca Amauta, 1957 – 1970.
