Diciembre 2015
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Miguel Ángel Rossini

Alianza Lima

1991
Cemento moldeado con alma de fierro:
121 x 61 x 10 cm

MICROMUSEO ("al fondo hay sitio")

PROTORETRONEOCUASI


Hace pocos días, Alianza Lima obtuvo,
por primera vez en once (11) largos años,
el título de campeón nacional del fútbol peruano.

Sin duda,
un acontecimiento cultural.
Incluso social:
Alianza Lima es,
qué duda cabe, el más popular de nuestros clubes de balompié.

En los dos sentidos del término:
a lo inmenso de su afición
se le suma una tradición plebeya
remontable a su fundación en 1901
por elementos de la clase obrera,
cuando el fútbol solía ser todavía un esparcimiento
de gente cosmopolita y adinerada.

Esos orígenes propios, distintos,
se verían reafirmados en 1928
por la radicación definitiva del club
en el modesto distrito capitalino de La Victoria.
Un espacio hoy esencialmente mestizo,
pero históricamente asociado
a la población afroperuana,
que tantos logros le ha aportado
a las muchas sangres del arte y del deporte nacionales.1

Aunque ahora tales distinciones
─de uno y de otro lado─
se ven crecientemente desvirtuadas
por la asimilación del fútbol
a la sociedad del espectáculo,
ellas perduran en el imaginario mítico de Alianza Lima.
Marcado, además, por cierta emoción de tragedia:
el 8 de diciembre de 1987
un accidente de aviación ahogó en el mar
a todos los integrantes de su equipo,
incluyendo al personal técnico.

Y se hundió también con ellos
parte de la poca esperanza y alegría
que en el Perú quedaban
durante esos años terribles.

En 1991 la Municipalidad de La Victoria le comisionó
el monumento conmemorativo de los fallecidos
a Miguel Ángel Rossini,
un escultor urbano-popular
que a lo largo de su existencia
(Lima, 1930 – El Callao, 2007)
viviría todos los trances
del arte terminal del mármol convertido en lápida.

Su taller, frente al cementerio de El Callao,
funcionó también como restaurante vernacular
─delirante en sus decoraciones─
antes de ser expulsado
por la modernización edil de ese entorno.
Y su trabajo plástico fue derivando hacia la materialidad
más elemental del cemento.

Una devaluación técnica
que, sin embargo, le serviría también
para plasmar un arte popular excéntrico.
Anticuado y moderno,
residual y emergente al mismo tiempo.

Un resto prospectivo que conoció su madurez
durante los desórdenes grandes y los abismamientos
de nuestra República de Weimar Peruana (1980-1992),
asediada por todas las violencias
y por una anomia que amenazaba pulverizar
la propia idea de país.2

Una precarización general que desestabilizó también
al orden cultural y artístico.
En ese sentido, la designación de Rossini
para la elaboración del homenaje escultórico
a los aliancistas desaparecidos
podría tal vez percibirse
como una manifestación adicional
del caos proliferante de la época.

Él artífice supo asumir el encargo,
sin embargo,
como el potencialmente más importante de su carrera.
Y respondió a ese estímulo
con una de sus obras más ambiciosas.

E ingenuas. O alucinadas:
es conmovedora la configuración del conjunto
como un sarcófago antiguo
que sirve de soporte a relieves
con semblanzas de pretensiones clásicas
y resultados casi pueriles.
Mientras sobre todo ello
se erige un desproporcionado
balón de fútbol.

Cósmico, casi.

Sideral y barrial,
al mismo tiempo.

 

     

Miguel Ángel Rossini
Monumento a los futbolistas caídos del Club Alianza Lima
en la condición de deterioro
alcanzada en el año 2015
1991
Concreto, mayólica
y cemento moldeado
con alma de fierro
Ubicado entre las avenidas Manco Cápac y México
del distrito de La Victoria, Lima
(Fotografía: Daniel Cassinelli Barac)

En el friso principal
sobrecoge cómo el estandarte
deportivo resulta equiparado con el nacional
por la simetría de la imagen:
acaso la analogía involuntaria
entre un país y un club siniestrados.

Pero sobre todo enternece el detalle de los nombres
configurados como aureolas
en torno a las cabezas de cada una de las víctimas.
Así santificadas:
todos ellas se ven aquí
paradójicamente remitidas al cielo
por el melodrama del avión caído
que Rossini representa como una fractura.

 

     

Miguel Ángel Rossini
Friso principal del monumento a los futbolistas caídos
del Club Alianza Lima
en la condición de deterioro alcanzada en el año 2015
1991
(Fotografía: Daniel Cassinelli Barac)

Premonitoria:
el monumento hoy luce vandalizado y disfigurado.
Algunos de los rostros y de los cuerpos han sido mutilados.
Y todos ellos se encuentran desdibujados
por la impuesta pintura negra que los aplana
─y los iguala, y los opaca─
bajo un mismo manto fúnebre.

Una mancha de maltrato y olvido
que mediante una exposición realizada por Micromuseo
nos propusimos limpiar.
Rescatando, por ejemplo,
la obra que ahora destacamos
como nuestra actual Pieza del Mes:
acaso el elemento
de ese proceso escultórico
que se mantiene más cercano a su concepto original,
por haberse preservado en el taller
─sin repintes ni agresiones─
tras servir como prototipo
para las figuras heráldicas
que se reproducen idénticas
a los costados del monumento.

El acabado en temple blanco
le otorga a este modelo de cemento
una solemnidad casi grecorromana.
Pero hay, además, una dignidad arcaica
─asiria, egipcia─
en la simetría preciosa
de la pose estática que congela
a los futbolistas en su perfil más severo,
espejados por su mutua contemplación
mientras sostienen un trofeo magnificado,
como si de un ídolo se tratara.

O un gran Falo
(en el sentido más complejo,
más sublime, del término).

 

     

Miguel Ángel Rossini

(Izq.) Una de las dos placas heráldicas idénticas
en el monumento a los futbolistas caídos del Club Alianza Lima
en la condición de deterioro alcanzada
en el año 2015
(Fotografía: Daniel Cassinelli Barac)

(Der.) Prototipo de la placa heráldica
en el monumento a los futbolistas caídos del Club Alianza Lima
1991
Cemento moldeado con alma de fierro:
121 x 61 x 10 cm
Micromuseo (“al fondo hay sitio”)

 

     

(Izq.) Arte asirio
Genio alado, palacio de Dur-Sharrukin, Khorsabad
Siglo II a.C
Relieve escultórico
Museo del Louvre

(Der.) Arte egipcio
Relieve escultórico

Pero la solemnidad de la composición y de la pose
entra en lúdica fricción
con la sensualidad en el tratamiento de las formas.
Las insinuaciones de sus volúmenes ligeramente curvos,
la desproporción naive de las manos pequeñuelas
o la gracia acaso coqueta de los pies apenas alzados.

Todos signos de cierta estética sorprendente
que entre nosotros asoma
desde los quiebres múltiples
de nuestra comunidad irresuelta.

Una voluntad entrecortada de estilo
cuyo poder y seducción derivan
de su desconcierto genuino
y de su torpeza aparente.
Pero sobre todo de su radical inconciencia.
Que es una intuición suprema.

Una sensibilidad
arcaizante y (post)moderna al mismo tiempo.
Pre-erudita, post-popular.

Protoretroneocuasi.

Puro Perú.

 

Gustavo Buntinx
(Sobre la base de textos publicados en
www.micromuseo.org.pe/rutas/circorossini/sinopsis.html)

 

     

Detalle del friso principal del monumento a los futbolistas caídos
del Club Alianza Lima
en la condición de deterioro alcanzada el año 2015
1991
(Fotografía: Daniel Cassinelli Barac)

1. Sobre la historia de Alianza Lima y sus relaciones con la cultura popular, véanse:

Martín Benavides. Una pelota de trapo, un corazón blanquiazul. Tradición e identidad en Alianza Lima 1901-1996. Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), 2000.

Aldo Panfichi, Luis Millones, y Víctor Vich. En el corazón del pueblo. Pasión y gloria de Alianza Lima 1901-2001. Lima: Congreso del Perú, 2001.

2. Concebí la categoría de una República de Weimar Peruana en el momento mismo del autogolpe de Estado del 5 de abril de 1992 que clausura el interregno democrático iniciado doce años antes. Sobre los usos y sentidos del término, pueden verse:

Gustavo Buntinx: "El poder y la ilusión: pérdida y restauración del aura en la 'República de Weimar Peruana' (1980-1992)". En: Gabriel Peluffo (coord.). Arte latinoamericano actual. Montevideo: Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes, 1995. pp. 39-54. (Actas del coloquio internacional Nuevas voces: ideas y contexto en el arte latinoamericano actual, organizado en noviembre de 1993 por el Museo Blanes). (Rep. en versión traducida al inglés por el Institute of International Visual Arts [INIVA] en 1995. Rep. también, en: Sharon Lerner (ed.). Arte contemporáneo. Colección Museo de Arte de Lima. Lima: MALI, 2013. pp. [62]-95).

Gustavo Buntinx. Ricardo Cassinelli: fragmentos perdidos de la República de Weimar Peruana (1980 – 1992). Lima: Micromuseo (“al fondo hay sitio”) y SUR Casa de Estudios del Socialismo, 2013. 304 pp.

 
     
     
 
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