Marzo 2011
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Manuel Figari / Ricardo Wiesse

Vida verdad y justicia

1995
Offset sobre papel
100 x 68 cm.
Edición: Instituto de Defensa Legal (IDEELE)

MICROMUSEO ("al fondo hay sitio")
Donación: Manuel Figari y Ricardo Wiesse, 1995

Afiche Cantuta
 

El 15 de junio de 1995, la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos decretó una ley de amnistía para todo delito –no importaba cuán aberrante– cometido por agentes del estado en la lucha contra la subversión. En respuesta a esa imposición infame, el 27 de ese mismo mes, sorteando peligros y vigilancias, Ricardo Wiesse y varios colaboradores realizaron una histórica intervención –artística y taumatúrgica– en la quebrada del distrito limeño de Cieneguilla donde se habían pretendido ocultar los restos de los desaparecidos de la universidad popular de La Cantuta. Poco después una de las impresionantes fotografías de esas acciones, tomadas por Herman Schwarz, fue reelaborada para un afiche de la campaña contra esa legislación ilícita. El cartel fue diseñado por el propio artifice y Manuel Figari, en colaboración con Carlos Rojas, constituyéndose de inmediato en un hito –ético y estético– para las artes gráficas peruanas.

Ese mismo año un ejemplar fue donado a MICROMUSEO, que siete años después lo exhibió por primera vez en un contexto artístico, junto a algunas de las fotografías originales. En 2008 un despliegue mucho más amplio de esos materiales –incluyendo los registros en video realizados por la cámara de Augusto Rebagliati –dio lugar a la exposición Cantuta. Cieneguilla – 27 de junio de 1995, realizada en nuestro PARADERO HABANA al conmemorarse los cinco años de la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Esa muestra fue la base para el extenso libro monográfico que a fines de 2010 MICROMUSEO publica sobre el tema en coedición con el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y el DED Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica / Programa Servicio Civil para la Paz ZFD.

Reproduzco a continuación la lectura del afiche propuesta en el ensayo mío que sirve de acompañamiento textual a esa publicación, junto al notable escrito de Víctor Vich que aquí aparece citado.

“Hay una coherencia implícita en la opción de los represores por un relleno clandestino. El desaparecido es el abyecto, el expulsado, el dislocado del orden simbólico. Ante tal violencia absoluta era absolutamente necesario relocalizar esos cuerpos, esos restos. En lo social, sin duda, pero asimismo en lo simbólico. Aun en lo religioso. El gesto esencial de Wiesse es de reparación, de sanación incluso, para un orden natural profanado. Un orden primordial que abarca también a los desaparecidos, precisamente por su condición liminar e incierta, por su fantasmagoría.

Las políticas de lo espectral, las poéticas de lo ctónico. Y el momento chamánico que las fusiona en una acción comunicativa otra, para energizar la indispensable idea mundana, legal, de justicia, con una búsqueda cósmica –telúrica y magnética– de redención. También de belleza, como argumenta Víctor Vich, al otorgarle una valoración estética a la ética configurada por el ramillete de encarnaciones en las que el desierto momentáneamente florece.

A esa idea de belleza puede además incorporársele su identificación platónica con la experiencia de la verdad. En particular desde la poesía etimológica que traduce su expresión griega, alétheia, no sólo como desocultamiento y revelación sino también como dejar de olvidar.

La anamnesia. La activación de una memoria reprimida, su revelación como latencia, como emergencia incluso telúrica. ‘De la tierra brotó la verdad’, reza el epitafio que domina las tumbas de los asesinados de La Cantuta. En el acto de escenificar ese lema Wiesse también lo corporiza, lo encarna en su propio cuerpo. Hasta el punto literal de brotar él mismo de las fosas abiertas, como en un gesto resurreccional, bajo la cruz dejada por los deudos de las víctimas y rodeado por las floraciones que las simbolizan.

La toma que así lo registra fue significativamente la utilizada en el impresionante afiche que el artífice diseña, junto a Manuel Figari y con la colaboración de Carlos Rojas, para la campaña contra la Ley de Amnistía asumida ese año por el Instituto de Defensa Legal (IDEELE) y otros organismos de derechos humanos. El sentido mesiánico de esa elección se reafirma en la contundencia visual con que los colores vivos de la fotografía se imponen como un destello rojo sobre el negro casi rotundo del fondo. Un marco dinamizado en sus características fúnebres por la sutil trama de grises desde la que vibra el aberrante primer artículo del decreto impugnado. Una penumbra textual contrastada por el blanco vital con que se proclaman los lemas que anclan el sentido político del conjunto: ‘vida, verdad y justicia’, ‘contra la impunidad’.

Pero atención a la tensión entre lo explícitamente escrito en esa demanda legal y la carga pulsional de las imágenes: la intervención digital que en la fotografía magnifica y proyecta una de las cantutas haciéndola descender como una avalancha roja sobre la quebrada entera, exaltando las siluetas florales y empequeñeciendo a su artífice, tiñendo incluso la textualidad del decreto infame que invade a la fotografía. Un huayco menstrual, un derrame seminal, que rebasa y fecunda al mismo tiempo, abrumando con su desbordada violencia mítica la violencia política y jurídica de la dictadura. Yawar mayu.

Abrumando también la racionalidad expresiva de la imagen. Como bien señala Vich, ‘el cerro fue ocupado simbólicamente, pero el artista termina poseído por el cerro’. Ambivalencias que ubican la gestualidad así lograda en ese impreciso lugar entre la Tierra y el Mundo de donde para Martin Heidegger surge el arte.

Entre la Tierra y el Mundo, términos opuestos pero complementarios que Fredric Jameson traduce como la materialidad sin sentido del cuerpo y de la naturaleza, enfrentada al poder de significar atribuible a la historia y a lo social. Tal vez sea también allí donde podríamos hurgar por la experiencia subjetiva de la desaparición, tensionando la exigencia política con ansiedades mesiánicas. O abiertamente resurreccionales: aparición con vida, es la consigna místico-libidinal de las Madres de la Plaza de Mayo”.

Gustavo Buntinx

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Gustavo Buntinx. “Entre la Tierra y el Mundo”. En: Ricardo Wiesse. Cantuta. Cieneguilla - 27 junio 1995. (Gustavo Buntinx y Víctor Vich, eds.). Lima: Micromuseo, Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y DED Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica, 2010. pp. 24-59.

Heidegger, Martin. “El origen de la obra de arte”. En: Caminos del bosque. Madrid: Alianza, 2000. (Conferencia pronunciada en 1936. Primera publicación en alemán: 1950).

Jameson, Fredric. “Postmodernism, or The Cultural Logic of Late Capitalism”. New Left Review I/146. Julio-agosto 1984.

Vich, Víctor. “Un acontecimiento estético”. En: Ricardo Wiesse. Cantuta. Cieneguilla - 27 junio 1995. (Gustavo Buntinx y Víctor Vich, eds.). Lima: Micromuseo, Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y DED Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica, 2010. pp. 10-21.

 
 
     
     
 
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